Mitología griega
En la mitología griega, la Hidra de Lerna era un antiguo y despiadado monstruo acuático gigante con la piel color pardo y el vientre amarillo blanquecino con ojos color ámbar y dientes muy afilados. Tenía forma de serpiente policéfala y aliento venenoso a la que Heracles mató en el segundo de sus doce trabajos tapándose la boca y la nariz para no respirar el veneno de la hidra. Heracles mezcló el veneno de la hidra con las aguas del rio Anigro, en Eliade, comunicándole un olor fétido. Igualmente, todos los peces que se pescaban en este río eran incomibles; esto era debido a que Quirón u otro centauro, herido por una flecha de Heracles, se había bañado en el Anigro y la flecha había caído en sus aguas, emponzoñándolas para siempre. La Hidra poseía la virtud de regenerar dos cabezas por cada una que perdía o le era amputada, y su guarida era el lago de Lerna en el golfo de la Argólida. Los arqueólogos han confirmado que este lugar sagrado es anterior incluso a la ciudad micénica de Argos, pues Lerna fue el lugar del mito de las Danaides. Bajo sus aguas había una entrada al mundo subterráneo (el Inframundo) que la Hidra guardaba. Este animal era hija de Tifón (hijo disforme de la Tirra y el Tártaro) y Equidna (una ninfa mitad humana, mitad serpiente). En algunas tradiciones fue madre de Quimera. Fue criada por Hera bajo un plátano cerca de la fuente Amimone en Lerna. Se decía que era hermana del león de Nemea y que por ello buscaba venganza por la muerte de éste a manos de Heracles. Por esto se decía que había sido elegida como trabajo para Heracles, de forma que éste muriese.

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