Leyenda de Medellín, Colombia
El ilustre historiador colombiano Javier Ocampo López en su libro “Mitos y leyendas de Antioquia la Grande“ se refiere al Judío Errante en los siguientes términos: “Es un espanto que viaja por todas las regiones de la tierra. El judío Ahseverus, que era carpintero en los tiempos de Cristo, le gritó al Nazareno: “Anda”, cuando éste quiso sentarse en una piedra. El Maestro le dijo: “Anda tú, anda hasta que yo vuelva, hasta el fin de los tiempos“. Y desde entonces el Judío Errante anda por todo el mundo hasta la consumación de los siglos. Según las tradiciones de algunos pueblos paisas, el Judío Errante ha estado en estas tierras de la montaña. Camina como un autómata y muy cansado. Cuando llega a los pueblos generalmente el pueblo se oscurece y hay aguaceros“. Se trata de un hombre judío de edad indeterminada, pero que tendría alrededor de unos 50 años cuando fue testigo presencial del juzgamiento y condena de Jesús a la pena de crucifixión y que lo fue también de los inicios mismos de su camino hacia el Gólgota o, en todo caso, de algún momento del trayecto que tuvo que recorrer hacia el lugar de su ajusticiamiento.

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