PECOS BILL

Leyenda de Estados Unidos
Pecos Bill es una de las figuras míticas más representativas del vaquero estadounidense. Fue creado por el escritor Edward J. O'Reilly en 1923. Se dice que vivió cerca de la frontera con México. Desde la creación de la leyenda, se ha visto idealizado como el mejor vaquero del Oeste de los Estados Unidos. Cuenta la leyenda que, siendo niño, se cayó de la diligencia en la que viajaba y fue encontrado por una familia de coyotes cerca del llamado río Pecos (suroeste de Texas). Allí creció y montado en su caballo logró ahuyentar a un tornado. También se le atribuye que, durante un periodo de sequía, llevó lluvia desde California hasta Texas, dando forma con ello al Golfo de México. Dicen que cuando era un bebé, su carreta volcó cerca del río Pecos y su familia, sin darse cuenta, siguió adelante sin él. Pero Bill no se quedó llorando. Un grupo de coyotes lo encontró y lo crió como si fuera uno de los suyos. Aprendió a aullar a la luna, a correr más rápido que el viento y a cazar con la astucia de un verdadero lobo. Un día, mientras trotaba por las praderas, Bill se topó con un grupo de vaqueros. Al ver cómo domaban caballos salvajes, decidió probar suerte. Agarró al más fiero, un corcel negro con fuego en los ojos, y le susurró algo al oído. El caballo quedó tan impresionado que se dejó montar en el acto! Desde ese día, Bill se convirtió en el mejor vaquero que el mundo había visto. Pero su hazaña más famosa ocurrió cuando un tornado gigantesco comenzó a destrozar la pradera. Los caballos huían, los sombreros volaban y las vacas salían rodando como pelotas.
Sin dudarlo, Bill agarró su lazo, saltó sobre su caballo y cabalgó directo al tornado. Con una destreza imposible, brincó desde su montura y ¡se aferró al tornado como si fuera un bronco salvaje!
La gente miraba con la boca abierta mientras Bill giraba y giraba dentro de la tormenta. Se agarró fuerte del viento, le dio un par de sacudidas y, poco a poco, el tornado comenzó a calmarse hasta convertirse en una brisa suave que no podía despeinar ni a un ratón. Cuando Bill aterrizó, solo se sacudió el polvo y dijo con una sonrisa: “¡Nada como un buen paseo para empezar el día!” Desde entonces, las historias sobre Pecos Bill se contaron en cada fogata del oeste. Dicen que cavó el Gran Cañón con su lazo, que bebió el Río Colorado en un solo trago cuando tenía sed y que incluso enseñó a los osos a bailar. Y aunque nadie sabe si todo esto fue real o solo cuentos de vaqueros, lo cierto es que, en el viejo oeste, todos querían ser un poco como Pecos Bill: valientes, astutos y con una pizca de locura. Este cuento está basado en la cultura popular de EEUU.

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