NUESTRA SEÑORA DE ALTAGRACIA

Leyenda de Higuey, República Dominicana
La leyenda de Nuestra Señora de Altagracia en la República Dominicana se centra en una imagen que los hermanos españoles Alonso y Antonio Trejo trajeron de Extremadura alrededor de 1505. Según la leyenda, una niña soñó con una imagen de la Virgen de la Altagracia y le pidió a su padre que se la trajera de un viaje a la capital, Santo Domingo. Su padre no la encontró, pero un anciano le mostró la imagen que buscaba, y se la entregó. Al regresar, la imagen desapareció de la casa y apareció milagrosamente bajo un naranjo. Este evento marcó el origen de la devoción y el primer santuario se erigió en ese lugar en Higüey.
Alonso y Antonio Trejo, dos hidalgos españoles, trajeron una imagen de la Virgen de la Altagracia desde Extremadura para que fuera venerada en la isla.
Una niña pidió a su padre una imagen de la Virgen que había visto en un sueño. El padre, incapaz de encontrarla en Santo Domingo, la recibe de un anciano que la tenía en su poder.Al llegar a su casa en Higüey, la imagen desapareció y apareció bajo un naranjo, señalando el lugar donde la Virgen quería ser venerada. La imagen fue colocada bajo el naranjo, y en ese lugar se erigió el primer santuario. Con el tiempo, se construyó una ermita de paja que luego se convirtió en el primer santuario católico del continente americano y se ubica hoy en la Basílica de Higüey. La devoción a la Virgen de la Altagracia se convirtió en un símbolo de identidad, resistencia y unidad nacional para los dominicanos, y es considerada la protectora espiritual del pueblo dominicano.

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